Venezuela: entre reconciliación y responsabilidad


En un artículo leído recientemente sobre Venezuela y su encrucijada, se ha dicho lo siguiente:

La situación respecto a la Ley de Amnistía en Venezuela ha dado un giro histórico esta semana. El jueves 5 de febrero de 2026, la Asamblea Nacional aprobó por unanimidad en primera discusión el proyecto denominado Ley de Amnistía para la Convivencia Democrática, en un proceso que ha generado atención tanto dentro como fuera del país. Esta iniciativa, promovida por la presidenta encargada Delcy Rodríguez, busca cerrar capítulos de enfrentamiento político y abrir caminos a la reconciliación tras más de dos décadas de conflicto político y represión. 

Al respecto, destacamos los cinco puntos siguientes:

1. Aprobación unánime en primera discusión. La Asamblea aprobó el proyecto en su primer debate, un paso esencial para avanzar hacia su sanción definitiva.  

2. Amplio alcance temporal y material. La norma pretende amnistiar delitos políticos y conexos desde 1999 hasta 2026, incluyendo actos vinculados a protestas o enfrentamientos civiles, aunque excluye delitos graves como violaciones de derechos humanos, crímenes de lesa humanidad, homicidio, narcotráfico o corrupción.  

3. Beneficios jurídicos concretos. El proyecto contempla medidas como la restauración de bienes, el levantamiento de órdenes de captura e incluso el regreso seguro de exiliados, lo que podría permitir el retorno de figuras políticas destacadas (¿cuáles?) actualmente fuera del país.  

4. Críticas y omisiones señaladas. La oposición y organizaciones civiles han destacado omisiones y exclusiones que consideran graves, argumentando que no se incorpora a todos los sectores de detenidos por razones políticas ni se repele completamente leyes que sirvieron de base a detenciones arbitrarias.  

5. Procedimiento legislativo pendiente. Aunque se dio el primer paso, el texto debe pasar por una segunda discusión artículo por artículo y consulta pública antes de convertirse en ley definitiva. La Comisión Especial instalada sigue recibiendo aportes de sociedad civil y ONG.  

Este debate surge en un contexto de alta tensión política y expectativas tanto de sectores que ven en la ley una oportunidad de cerrar heridas como de quienes reclaman justicia para las víctimas de abusos. Desde una perspectiva libertaria, la amnistía puede ser vista como una posibilidad de restaurar libertades individuales y reducir el uso del aparato penal como herramienta de persecución política, siempre que se respete la igualdad ante la ley y la protección de derechos fundamentales. Desde el punto de vista del derecho penal internacional, es crucial mantener claras exclusiones para graves crímenes, asegurando que la búsqueda de convivencia democrática no se convierta en un mecanismo de impunidad para violaciones que trascienden jurisdicciones nacionales y afectan a toda la comunidad internacional. 

En últimas, el éxito de esta ley no solo dependerá de su aprobación formal, sino de cómo se equilibren la libertad individual, la justicia transicional y el compromiso con normas que eviten la repetición de abusos en el futuro, todos los cambios denotan libertad. Recuérdese el axioma que la libertad apareja responsabilidad.

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